Observar donde no hay nada, sembrar en arena, buscar lo que ya no existe. Esta es la terquedad de quien quiere volverse loco, de quien no quiere abrir su mente, su alma a lo que sigue.
miércoles, mayo 23, 2007
martes, mayo 22, 2007
El niño que miraba las nubes acostado en la arena del fondo de aquella grieta formada por el paso del agua en ese rancho que ya no es de mi padre era feliz, completo, parte del universo, saboreaba la más exquisita paz. No le importaba encontrarse a un kilómetro de la persona mas cercana.
El hombre que ahora se da tiempo para recordar, sentado en el escritorio de una meta alcanzada, se siente solo, quisiera llorar pero ya no se lo permite, ha bloqueado la mayoría de sus sentimientos y ha dejado a su mente el mando. Años pasan y el sentimiento burla el escudo ayudado por un sueño traidor... quizá así se muestra la verdad:
EL ALMA RECUERDA AUNQUE LA MENTE OLVIDE.
El hombre que ahora se da tiempo para recordar, sentado en el escritorio de una meta alcanzada, se siente solo, quisiera llorar pero ya no se lo permite, ha bloqueado la mayoría de sus sentimientos y ha dejado a su mente el mando. Años pasan y el sentimiento burla el escudo ayudado por un sueño traidor... quizá así se muestra la verdad:
EL ALMA RECUERDA AUNQUE LA MENTE OLVIDE.
